Fue el pasado mes de abril cuando la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) celebró por todo lo alto su primer siglo de existencia.

Una institución benemérita que, ya como en otras ocasiones hemos dicho, nació como respuesta a la amenaza que suponía un Artículo 3º. Constitucional tratando de restringir el derecho natural que tienen los padres de educar a sus hijos.

Bajo la presidencia de doña Consuelo Mendoza de Feregrino (2009-2017) la UNPF ha vivido una de sus épocas más brillantes.

Sin embargo, no todo es para siempre. Es necesario adaptarse a las nuevas circunstancias con lo cual toda institución que se precie de ser un cuerpo sano y vigoroso, en el momento en que renueva sus cuadros, está dando testimonio de vitalidad.

Por eso es que -después de la exitosa gestión de Consuelito- dentro de la UNPF se da el relevo.

Y quien toma la antorcha es un hombre joven, casado, padre de cuatro hijos, que ha sido diputado federal, presidente municipal del pueblo que lo vio nacer y que, siendo Carlos Abascal secretario de Gobernación, ocupó un puesto muy importante en dicha dependencia.

Nos referimos a don Leonardo García Camarena, nacido nada menos que en Tepatitlán, en plenos Altos de Jalisco.

Aparte de sus antecedentes como infatigable defensor de las causas más nobles, Leonardo lleva dentro de sí un sello que lo identifica y que hace esperar de él los mejores frutos.

Como antes dijimos, el nuevo presidente de la UNPF es un alteño nacido en Tepatitlán, nada menos que el mismo pueblo que viera nacer a un valiente intelectual que, por luchar en defensa de la Patria y de la Iglesia se encuentra hoy en los altares: El beato Anacleto González Flores.

Si hubiera que pedirle a Leonardo García Camarena que nos presentase un plan de trabajo para desarrollarlo dentro de la UNPF, es casi seguro que cite lo que su ilustre y santo compatriota escribió hace casi un siglo.

En un artículo titulado “Hacia todos los vientos”, el beato Anacleto González Flores no sólo explicaba las causas de los males que afligen a los católicos, sino que iba más allá proponiendo soluciones.

Reproducimos textualmente los párrafos más significativos:

“Nosotros los católicos hemos visto con nuestros propios ojos la caída estrepitosa del edificio de la sociedad y en estos momentos andamos entre escombros. Sin embargo, poco nos hemos preocupado por conocer con toda claridad la verdadera causa del desastre.…..

“En lugar de haber estado en todas partes, especialmente allí donde hicieron su aparición los portaestandartes del mal, nos encastillamos en nuestras iglesias y en nuestros hogares.…..

“Y les hemos dejado a ellos la escuela, la prensa, el libro, la cátedra en todos los establecimientos de enseñanza, les hemos dejado todas las rutas de la vida pública y no han encontrado una oposición seria y fuerte.…..

“Urge que, en lo sucesivo, cada católico rectifique radicalmente su vida en este punto y tenga entendido que hay que ser soldado de Dios en todas partes: iglesias, escuelas, hogar; pero sobre todo allí donde se libran las ardientes batallas contra el mal”

Eso escribió pocos años después de la fundación de la UNPF un valiente alteño que quizás algún día sea declarado santo patrono de los intelectuales mexicanos.

Como antes dijimos, conociendo la brillante trayectoria de Leonardo García Camarena, es muy probable que, como plan de trabajo, adopte el pensamiento del beato Anacleto.

Y es que, efectivamente, debido a la pasividad de miles de católicos conformistas, se ha visto como los enemigos de la Familia han conquistado posiciones tan estratégicas que les permiten legalizar cosas tan aberrantes como el aborto o las uniones homosexuales.

Considerando que nuestro México es abrumadoramente católico, resulta inexplicable que conductas “contra natura” hayan adquirido carta legal.

La explicación es bien sencilla: Como bien lo dijera el beato alteño, ello se debe a que los católicos se han refugiado en sus hogares, no han salido a la calle a exigir sus derechos y -como consecuencia natural- le han dejado el campo libre al enemigo.

En estos momentos en que la Familia es atacada desde todos los ángulos, no deja de ser esperanzador que un alteño coterráneo de un santo intelectual que fue valioso y valeroso sea quien esté al frente de la UNPF.

Una noticia que mucho nos congratula y por la cual a Leonardo le deseamos la mejor de las suertes.

Fuente: Yo Influyo

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