El Estado de México, por mayoría de votos, cambió a falta administrativa la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad y sin licencia de funcionamiento

Cuando pensamos que los legisladores ya no nos pueden sorprender más, siempre tienen una iniciativa más que demuestra lo contrario, y para muestra tenemos la legislatura del Estado de México, que, por mayoría de votos, cambió a falta administrativa la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad y sin licencia de funcionamiento, autorizó la expedición de licencias quinquenales para expender el producto, además de eliminar la ley seca para la jornada electoral.

La iniciativa deroga el artículo 148 Bis del Código Penal, que en la actualidad contempla una pena corporal de 3 a 6 años de prisión y de 500 a 2 mil días de multa a quienes expendan bebidas alcohólicas sin licencia de funcionamiento. Hoy lo cambian a sanción administrativa, que podría costar 600 pesos.

Tal vez tenga razón el diputado José Antonio López Lozano, quien advirtió que con esta iniciativa se convertiría al Estado de México en la cantina más grande del mundo.

Increíbles son los argumentos por los que el Gobierno del Estado de México envía esta iniciativa, al argumentar que varios empresarios se habían quejado de extorsión de parte de autoridades al momento de verificar los establecimientos; es decir, como nuestros servidores públicos son corruptos, entonces aprobemos una ley que afecta a toda la sociedad, incluyendo a menores, antes que erradicar la corrupción y castigar a los culpables.

Aunque la consejera jurídica de gobierno del Estado de México, Luz María Zarza, se ha empeñado en justificar esta medida, todo parece que el remedio será peor que la enfermedad y, por supuesto, después habrá que modificar nuevamente la ley, pues seguramente los encargados de levantar la sanción administrativa también tratarán de sobornar a los empresarios.

Hasta cuándo entenderán los legisladores que lo que México necesita —y en este caso el Estado de México— son leyes que beneficien a la sociedad, que protejan a nuestros niños y jóvenes, que les garanticen espacios y oportunidades para practicar el deporte, el arte, la cultura y la educación; que brinden oportunidades a jóvenes que no estudian ni trabajan; que permitan a cada miembro de la sociedad desarrollarse integralmente y no leyes que afecten el desarrollo social.

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