El desarrollo emocional de nuestros hijos podría verse afectado por diversos factores ajenos a nosotros. Si notas conductas extrañas en él, es momento de pedir ayuda.

La atención que tu hijo necesita.

No cabe duda de que los hijos son lo más valioso para nosotros. Cada día nos levantamos y damos lo mejor por y para ellos.

A todos nos gustaría mantener la estabilidad emocional de nuestros menores, lamentablemente existen factores que no podemos controlar y que terminan incidiendo en su estado de ánimo.

Pese a esta realidad, existe en nosotros como padres la oportunidad de poder ayudar y orientar a nuestros hijos. Brindarles la atención necesaria puede marcar la diferencia en su desarrollo mental y emocional.

Mediante una constante comunicación y mayor acercamiento a ellos, podremos detectar la existencia o no de conductas en el menor, que podrían indicar la necesidad de ayuda psicológica.

Platica con tus hijos y ayúdalos si llegas a notar alguna de las siguientes conductas:

Problemas de alimentación

Los complejos por el físico de las personas son más constantes de lo que se piensa. Si notas que tu hijo está evitando la comida o llevando un régimen alimenticio descuidado, podría tener un problema con la percepción de su figura.

Habla con él y conoce qué es lo que le preocupa, de este modo, podrían estar previniendo una futura enfermedad.

Cambios radicales en su estado de ánimo

Si tu menor presenta mayor índice de rebeldía, rabietas constantes, ansiedad y periodos de llanto frecuentes; no esperes más, este es un foco alarmante de atención.

Conversa con él para conocer qué es lo que le está pasando. Escúchalo, no lo juzgues y sé empático para ganar su confianza y juntos solucionar el problema que lo puede estar afectando.

Malos resultados escolares

Sabemos que la escuela tiende a convertirse en un ambiente difícil para un muchacho. En ocasiones, la presión puede ser demasiada y el rendimiento escolar viene a menos.

Habla con tu hijo sobre sus materias, cuáles le gustan y las que no son su fuerte. Si tiene malas notas, quizá algo esté pasando en la escuela o el hogar y debes poner atención a ello.

También puedes acercarte a sus maestros y conocer cómo se desarrolla en un entorno distinto al hogar.

Falta de integración social

Un niño, por muy introvertido que sea, no debe pasar demasiado tiempo solo o sin la compañía de amigos. Cuando el menor tiene dificultades para integrarse a algún grupo social o interactuar con las personas, quizá necesite atención especial.

Conocer qué le podría estar afectando te ayudará a saber si es víctima de acoso, agresiones o es inseguro de sí mismo.

Dificultad para expresar emociones

Cuando notas a tu hijo ensimismado y hasta cierto punto perdido en sus pensamientos, lo normal es preguntar si se encuentra bien. A veces la respuesta puede ser seca o inexistente.

¡Cuidado!, esto podría significar que algo no va bien con el menor. Hazle saber que siempre estarás para ayudarle y que expresar lo que siente no es para avergonzarse.

Existen un sinfín de factores que podrían afectar a nuestros hijos: el bullying, presión social en la escuela, acoso por parte de algún familiar, inseguridad de su persona, e incluso nosotros como padres podríamos estar ejerciendo una presión sobre él sin saberlo.

No olvides acercarte a ellos, platica constantemente sobre sus gustos e inquietudes. Muestra interés en sus actividades y hazles saber que estás para brindarles tu apoyo incondicional.

Entablar un vínculo de confianza y comunicación podría ayudar a prevenir un problema a futuro en su desarrollo emocional, o bien, detectar las bases de uno ya existente y buscar la ayuda profesional necesaria.

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