Nuevamente surge en México el tema de la legalización de la mariguana, a raíz de las declaraciones realizadas por el secretario de Turismo, Enrique de la Madrid, quien planteó que se permita el consumo en Baja California y Quintana Roo.

 
La sociedad mexicana debe rechazar tajantemente cualquier iniciativa que permita la legalización de la mariguana, ya que traerían graves consecuencias para la salud y el sano desarrollo de los mexicanos, principalmente de los niños y jóvenes que según datos oficiales, han comenzado ya a consumir, por lo que es necesario incluir en planes y programas de estudio, capacitación sobre prevención de adicciones.

Los números que presenta la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes 2014 (Encode) señalan que el 3.3 por ciento de estudiantes de quinto y sexto de primaria ha consumido alguna droga, mientras que la cantidad de alumnos de secundaria y bachillerato fue del 17.2 por ciento.

Las propuestas derivadas del tema tienen que abordarse desde una perspectiva social y de salud, no se pueden promover leyes que visiblemente dañan a la persona y a la sociedad.
La mariguana no es una droga inocua, como lo muestra la Organización Mundial de la Salud, quien establece que “el cannabis perjudica el desempeño psicomotor en una amplia variedad de funciones, como la coordinación motora y la atención dividida. También afecta la capacidad de aprender y el proceso de asociación mental. El uso de mariguana ocasiona diversos problemas de salud y el aumento de su consumo podría agravar la situación”.

La Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic) ha alertado sobre los daños que la mariguana produce y que han sido demostrados entre los que se encuentran:

  • Psicosis, ansiedad, pánico, reacciones disfóricas y otros cuadros.
  • Su consumo a largo plazo produce adicción; se calcula que el 9 % (1 de cada 11) de quienes lo consumen se vuelven dependientes, cifra que se incrementa al 17 % en quienes inician en la adolescencia
  • Deterioro de la memoria a corto plazo, dificultando el proceso de aprendizaje, provoca problemas en la concentración y en la cognición
  • Debido a que el cerebro concluye su maduración después de los 20 años de edad, el consumo de mariguana en adolescentes, afecta las funciones ejecutivas (juicio, toma de decisiones, lenguaje) de manera más severa que en los adultos.
  • Altera diversas estructuras cerebrales con las consecuentes repercusiones a nivel cognitivo y conductual
  • Deterioro de la coordinación motora
  • Se incrementa el riesgo de padecer cáncer de pulmón

La situación actual del país requiere de mayores esfuerzos para crear mejores condiciones en beneficio de las generaciones más jóvenes. En el reporte Panorama de la Educación 2015, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), informó que el 25% de los jóvenes de 20 a 24 años no estudia ni trabaja, lo que les convierte en presa fácil de vicios y de la delincuencia.

Es ingenuo pensar que la simple legalización del uso, portación y comercialización de la marihuana baje los índices de violencia relacionados con la venta de drogas, recordemos que el crimen organizado no sólo distribuye mariguana, sino está asociado con otros muchos delitos. Además su legalización podría tener consecuencias sociales negativas, como ha sucedido en otros países donde se ha legalizado su uso.

En el caso de Washington y Colorado en Estados Unidos, que legalizaron el uso de la mariguana en 2012, el uso es mayor y crece a mayor velocidad que el promedio nacional, incluyendo el sector de los 12 a los 17 años y siendo Colorado el de mayor consumo entre menores de edad. Asimismo, la Administración pare el Control de Drogas (DEA) informó que “desde 2014 ha habido un incremento notable en redes organizadas de cultivos caseros sofisticados (de mariguana) en Colorado, orquestados y operados por organizaciones de tráfico de drogas”. (Fuente: Smart Approaches to Mariguana).

Confiamos en que legisladores, servidores públicos, partidos políticos y gobernadores apuesten por la prevención y promuevan leyes que fomenten una mejor educación, que abran espacio para el arte, la cultura, el deporte, que permitan a nuestros niños y jóvenes desarrollarse integralmente y no promuevan iniciativas que perjudiquen su desarrollo.

Necesitamos crear políticas efectivas y medibles de prevención de adicciones que permitan bajar los índices de consumo actual de todas las drogas, legales o ilegales sobre todo en niños y jóvenes, además de crear mayores oportunidades de estudio, de trabajo y de espacios de esparcimiento.

También se debe consultar a la sociedad civil, consultar a millones de padres de familia que día a día se esfuerzan por brindar mejores condiciones a sus familias y quieren para sus hijos un mejor futuro y un mejor país.

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