En días pasados nos enteramos cómo la Corte Interamericana de Derechos Humanos pretende que los países que la integran modifiquen sus leyes para aceptar como matrimonio a las uniones de parejas del mismo sexo.

Respetamos a las personas homosexuales, como a cualquier otra, pero el matrimonio, debe ser protegido por el Estado como la unión de un hombre y una mujer y consideramos que esta corte está actuando con un sesgo ideológico.

La Comisión Interamericana afirma que la orientación sexual y la identidad de género son categorías protegidas por la convención interamericana, lo cual es falso, pues no hay referencia alguna a ello. De ser modificadas las leyes traería una afectación social, sobre todo para la familia.

Si se le da el carácter de matrimonio a la unión de personas del mismo sexo, podrán adoptar a niños, lo que quita el derecho de éstos a recuperar lo que perdieron, un papá y una mamá. Además, estas corrientes pretenderán que se enseñe en las escuelas que puede haber todo tipo de uniones con la misma categoría que el matrimonio, eso enseñarán a tus hijos.

Pero debemos recordar que estas recomendaciones no son vinculantes, pues México y los demás países pertenecientes a la CIDH tienen independencia en sus leyes y constituciones, la Corte está extralimitando sus funciones al tratar de hacer obligatorias a todos los países sus deliberaciones.

Estas extralimitaciones suponen un riesgo a la soberanía de los Estados y también para la familia en América.

Esta decisión es contraria a otras similares en otras partes del mundo como la del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, quien concluye por unanimidad de los 47 jueces que “no existe el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo”.

Las cancillerías deben pedir con valentía y fortaleza que se rectifique el fallo, y en caso contrario no oír la voz de la CIDH que pretende extralimitar sus mandatos.

Como ciudadano te invitamos, a enviar cartas y hacer llamadas tanto a la Cancillería mexicana como a la CIDH para que se dé marcha atrás en esta resolución, también puedes firmar la petición en la página de CitizenGo con ese tema.

La Corte tiene que escuchar a la ciudadanía.

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