Las diferentes mediciones tanto nacionales como internacionales sitúan a México como uno de los últimos lugares en materia de educación, situación que afecta gravemente a los alumnos al no poder contar con una educación de calidad que les permita prepararse adecuadamente.

Además, el Estudio Internacional de Educación Cívica y Ciudadana (ICCS, 2016), aplicado en México por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), a estudiantes de segundo de secundaria, muestra que en estos temas México se encuentra muy por debajo de la media internacional, lo que resulta preocupante si se considera que una adecuada formación en este campo es condición indispensable para que los jóvenes puedan asumir una ciudadanía responsable en el Siglo XXI, concluye el mismo Instituto.

El INEE informó que este estudio permite distinguir que los jóvenes mexicanos son más proclives que el promedio de los adolescentes en otros países participantes a protestar violentando la ley (tomando edificios, interrumpiendo el tráfico, pintando muros) y que se informan menos sobre cuestiones políticas que en otras naciones.

Una de las principales conclusiones que da el Instituto es que la formación ciudadana depende de la escuela, pero también refleja lo que se piensa en la familia y lo que se experimenta en la vida cívica y política del país.

Es triste ver que las nuevas generaciones no están desarrollando una conciencia cívica que más adelante les permita desarrollarse en una sociedad más noble, más justa y más organizada.
En la Unión Nacional de Padres de Familia estamos convencidos de que el cambio social comienza en la familia, por esa razón desde hace 100 años hemos promovido la creación de políticas públicas que favorezcan al primer núcleo social para que este transforme la sociedad.

También estamos convencidos de que toda propuesta debe ir acompañada de acción, por lo que desde hace ya algunos años estamos impartiendo los Talleres de Padres de Familia al Servicio de una Nueva Sociedad y el Programa de Formación Integral para una Cultura de Paz, en varios estados de la República, para que los papás, maestros, directivos y alumnos tomen conciencia y actúen en la resolución de los problemas de su entorno.

La educación cívica y ciudadana debe ser formada desde la familia, para ser fortalecida y complementada de manera dinámica y sólida en la escuela, para contar con nuevas generaciones de mexicanos que transformen a nuestro México en un país mejor. ¡Amigo, amiga, es momento de ponernos en acción por una nueva sociedad!

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